Toda carrera tiene su recorrido marcado. En algunas, las de montaña por ejemplo, muchas veces se aprovecha las marcas de los GR si coinciden con la ruta que se ha elegido para hacer el recorrido. Otras veces, se cuelgan cintas de los árboles en los cruces para orientarte y normalmente, en las de asfalto se pinta en suelo o bien unas marcas o bien una línea.

Esta línea guía tus pasos y marca en muchas ocasiones los kilómetros recorridos. Pero en otras ocasiones te recuerda el camino que has hecho para estar hoy corriendo. Aquellas primeras veces que salistes a correr, aquellos madrugones e incluso aquellas discusiones de pareja, porqué el running en muchas ocasiones, que nadie se engañe, despierta más recelo que el mejor de los amantes.
Has madrugado, pasado frío y por qué no, muchas veces pensaste en dejarlo. Muchos dias corrías para cumplir una tabla y puede que incluso no te apeteciese del todo salir. Seguro que estabas mejor en casa con la que estaba cayendo. Renunciaste a tomar una copas porqué a la mañana siguiente tenías que correr, algo impensable hace unos meses! Y lo mejor de todo es que no suponía un sacrificio, te habías marcado un reto y lo querías cumplir. Querías saber si eras realmente capaz de lograrlo o no.
Mañana, cuando estés corriendo y en algún momento te preguntes qué demonios haces ahí, un domingo por la mañana, rodeado por “enfermos” sudados que corren y que les gusta madrugar un domingo, podrás mira al suelo para ver por dónde va el camino y distrarte, o podrás mirar a la línia para recordar el camino que has hecho para llegar a estar corriendo donde lo estás haciendo.
Buena suerte mañana, finisher!
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mola!